
Hola, amigos¡¡¡
Subimos este post ya desde mi propio ordenador, una vez terminado viaje hace unas cinco horas.
Os dejaba en el Caesar´s Palace de Las Vegas. Dedicamos el resto de esa noche a deambular por los casinos, observando a la fauna local. Lo mas destacable, abstraccion hecha del contexto, son las mujeres. Aqui hemos visto, sin duda, a las mas espectaculares del mundo, y es casi seguro que un porcentaje cercano a la mitad era de pago. La prostitucion, como ya os comentaba, es un elemento inseparable del paisaje. Las profesionales pululan por los casinos, paseando sin tapujos su oferta o aguardando sentadas ante las tragaperras la llegada de algún cliente. Nada que ver, sin embargo, con el sórdido mundo que aquí asociamos con ese asunto. Allí son, en el círculo de los casinos, mujeres despampanantes con condición, en apariencia, de "trabajadoras autónomos".
Luego de una escasa dormida , iniciamos camino de Las Vegas a Los Angeles, lo que supuso unos 500 km., la mayor parte de ellos atravesando el desierto de Mojave, en California. Esperiencia alucinante la de conducir descapotados a lo largo del paraje, pero que a punto estuvo de causarnos un disgusto por el calor extremo (unos 43º, al menos), obligándonos a parar en una increible tienducha en medio de la nada regentada por una specia de cow-boy para hidratarnos a toda prisa, reponer glucosa y capotarnos con aire acondicionado para resistir la situación.
Luego de unas cinco horas de viaje, llegada a Los Angeles, donde, de nuevo, el protagonismo del viaje pasa a la que ha sido nuestra mejor compañera de fatigas: la PDA con GPS. Sin GPS, nuestra expedición por los USA hubiera sido imposible, pues los americanos pasan de indicaciones en las carreteras y las que hay resultan para un foráneo casi indescifrables. Los alrededores de Los Angeles, por ejemplo, son una infernal maraña de carreteras en las que la primera indicación del aeropuerto aparece a apenas 10 km. de su situación.
La primera parada fue para intentar facturar, y ¡oh, sorpresa!, resulta que los yankis (por razones de seguridad) obligan a hacerlo en el mismo dia de la partida. Como esta era a las siete de la mañana, pues a levantarse a las tres.
Previamente, entrega del coche de alquiler, otro de los campeones de la expedición. Infalible y siempre a punto. Gracias, Sebring¡¡¡¡.
Pasamos noche en el Hilton de Los Angeles, un auténtico lujazo de hotel (lo que, para los standards norteamericanos, es mucho decir) y emprendimos la marcha a las cuatro de la mañana hacia el aeropuerto. El viaje, muy bien, con una puntualidad exacta en todos los vuelos. Con todo la duración fue de 23 horas, durante las cuales vimos amanecer dos veces, en USA y en Madrid. Tremendo palizón y tremendo jet-lag, del que me estoy recuperando luego de una caída fulminante en un sueño de cuatro horas.
Y ya estamos aquí, de nuevo.
Muy difícil expresar con pocas palabras lo que este viaje ha sido. Es una de esas experiencias que contaremos a los nietos cuando seamos viejitos. Cada día representó una nueva e increíble sorpresa, que superaba a la anterior. Volvemos con una idea bastante exacta de los USA de verdad, sin tópicos. Un gigante inabarcable, poblado de gentes amistosas, extremadamente individualistas y atentas al dinero por encima de cualquier otra cosa. No les importa gran cosa el resto del mundo y sienten su país como nadie. Para ellos, el mundo es USA y sus arrabales. Y, en realidad, no les falta cierta razón.
Pero esto no es el final¡¡¡¡.
Permaneced muy atentos, pues en la semana que viene os indicaremos mediante un nuevo post una dirección a la que subiremos las 25 mejores imágenes del viaje. Y eso por no hablar por el montaje de vídeo, que, prometemos, superará todas las expectativas.
Gracias a todos por habernos acompañado en nuestro periplo. Hemos tratado, a veces con gran dificutad, de cumplir nuestra promesa de radiar en directo el periplo para vosotros. Esperamos haberlo hecho.
Un gran abrazo a todos, amigos y (of course)...miedo y asco, allí donde esteis.
Juanhy y Pablicio.