A VOLAR...A VOLAR...

Visitar el Gran Cañón del Colorado no es como visitar Ortigueira. Un sitio así hay que verlo como Dios manda. Así que nos embutimos el sombrero, suscribimos el oportuno seguro de accidentes y, ala, en helicóptero al Grand Canyon.
La experiencia, como cabe imaginar, fue alucinante, pero lo cierto es que los prolegómenos, en el punto de embarque, resultaron harto preocupantes. Dos bocois*, feas como el diablo, y cuyas piernas, por la proliferación de venas varicosas, parecían sendos mapas de afluentes del Amazonas, amenazaban con convertirse en nuestras compañeras de viaje, con clara puesta en peligro del glamour de la expedición y de la propia estabilidad del aparato. La fortuna, sin embargo, se alió con nosotros y terminaron en otro helicóptero, con cualquier par de desdichados hundidos entre sus michelines. Claro que al llegar al rancho vaquero en que recalamos para comer, allí estaban, destrozando la espina dorsal a los dos caballos que el desalmado del encargado puso a su disposición.
Y luego hablan del maltratador de perros de Aguiño... Parad ya, bocois...!!!. Ningún ser vivo debería sufrir las consecuencias de vuestro incontrolable apetito!!!
* Los no familiarizados pueden consultar el significado de este gráfico término gallego en http://www.edu.xunta.es/diccionarios/index.html

0 Comments:
Post a Comment
<< Home