SÍ, TAMBIÉN HAY RASCACIELOS

Después de tantos posts sobre parajes naturales, coches, casinos y vivencias bizarras, en general, ya es hora de dar paso a los protagonistas por antonomasia de los paisajes urbanos en USA: los rascacielos.
La principal característica de los gigantescos rascacielos de Los Angeles o San Francisco es esa: que son gigantescos. Es decir, que tienen muchos, muchos pisos y que llegan muy, muy alto. Vamos, que las Torres Kio a su lado son algo así como Pedro Ruiz a la vera de Pau Gasol. Así que si quieres subir a la azotea, no olvides coger el ascensor, pues una subidita a pie es capaz de costarle su puesto en la Pasarela Cibeles a cualquier top o de convertir al mazas del pueblo en un peso pluma, por poner un ejemplo.
Mientras contemplábamos a estos colosos, Pablicio y yo pensábamos si en el futuro el modelo no terminaría por implantarse por estas latitudes. Y al final convinimos que sí, no sólo por razones de índole práctica, sino, sobre todo, por al exquisita sensibilidad estética y medioambiental de nuestros promotores urbanísticos. La Plaza del Obradoiro o las Islas Cíes deben, pues, estar ya en el punto de mira de estos héroes del cemento y el ladrillo, siempre dispuestos a cualquier sacrificio para colmar nuestra aspiración a un pisito en propiedad.
Así que hoy os regalamos un par de instantáneas de la Transamerica Pyramid de San Francisco, a la espera de que FADESA se anime de una vez y tire unas cuantas iglesias románicas por aquí para hacerle sitio.

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