HISTORIAS DE FILADELPFIA (II)

Cierto que Filadelfia, antigua capital de la Unión, es el mayor centro histórico, cultural y artístico de los USA. Y cierto que es allí donde se hallan los símbolos del nacimiento y construcción de una nación. Pero, por encima de tales menudencias, Filadelfia es la sede del Museo del Arte. Y no, no es que el equipo "Fear and Lauthing..." haya curado la urticaria que le produce la biempensante cultura oficial. Lo que sucede es que la relevancia del lugar nada tiene que ver con su soporífero contenido, sino con su condición de escenario de un momento mítico del séptimo arte. Fueron sus escaleras las que Rocky, el boxeador sonado y oligofrénico más carismático de la historia del celuloide, subía a la carrera en la legendaria escena que forma ya parte del imaginario colectivo. Así que allí se trasladó en bloque la expedición para rendir debido tributo a Balboa, mostrando la grandeza de su espíritu, su admiración por los perdedores y, de paso, sus ganas de purgar con un poco de aire puro la polución de Manhattan.
Deep, principal impulsor de la visita al templo de Rocky, no dudó, a petición de las miríadas de fans, en posar ante su estatua, como un despreocupado y anónimo turista mas.


