Saturday, October 25, 2008

HISTORIAS DE FILADELPFIA (II)
















Cierto que Filadelfia, antigua capital de la Unión, es el mayor centro histórico, cultural y artístico de los USA. Y cierto que es allí donde se hallan los símbolos del nacimiento y construcción de una nación. Pero, por encima de tales menudencias, Filadelfia es la sede del Museo del Arte. Y no, no es que el equipo "Fear and Lauthing..." haya curado la urticaria que le produce la biempensante cultura oficial. Lo que sucede es que la relevancia del lugar nada tiene que ver con su soporífero contenido, sino con su condición de escenario de un momento mítico del séptimo arte. Fueron sus escaleras las que Rocky, el boxeador sonado y oligofrénico más carismático de la historia del celuloide, subía a la carrera en la legendaria escena que forma ya parte del imaginario colectivo. Así que allí se trasladó en bloque la expedición para rendir debido tributo a Balboa, mostrando la grandeza de su espíritu, su admiración por los perdedores y, de paso, sus ganas de purgar con un poco de aire puro la polución de Manhattan.



Deep, principal impulsor de la visita al templo de Rocky, no dudó, a petición de las miríadas de fans, en posar ante su estatua, como un despreocupado y anónimo turista mas.

Friday, October 10, 2008

HISTORIAS DE FILADELFIA
















Tras abandonar esa olla a presión llamada Manhattan, el siguiente destino del periplo americano fue la ciudad de Filadelfia. El desplazamiento aéreo proyectado fue abandonado ante las noticias de miríadas de fans tomando al asalto el aeropuerto JFK para despedir a sus ídolos, lo que hizo que el equipo resolviese dejar discretamente la Gran Manzana a bordo de un tren de la Amtrak. Y, una vez comprobado que el ferrocarril no es precisamente la joya de la corona del sistema de transporte norteamericano, puso pie en Filadelfia.

La crónica de la estancia en la ciudad ocupará los próximos posts, pero adelantemos desde ya una valoración general de notable alto. Filadelfia podría compararse a lo que en estas latitudes sería una mediana ciudad de provincias. Sus amplias y sosegadas avenidas y sus múltiples espacios verdes pusieron un anhelado contrapunto a la vorágine neoyorquina, contribuyendo a incrementar el placer de la experiencia. Lo cual no impidió que allí se produjeran algunos de los más bizarros episodios de todo el periplo, como habrá ocasión de detallar.

Por el momento, ahí queda una imagen de la impresionante skyline nocturna de la ciudad desde el hotel que acogió al equipo durante la estancia. Pronto, retomamos.













El aumento de la tensión con Pablicio hizo que La Máscara dedicara buena parte de la estancia en Filadelfia a la preparación física, en previsión de lo que pudiera pasar.