Monday, October 29, 2007

AND, AT LAST...FIN DE TRAYECTO














Lubljana, punto de partida de la expedición transeuropea, cerró el círculo. Siete días después de su llegada, el equipo de rodaje volvía a la escala inicial para poner fin al trayecto.

Había sido sólo una semana, aunque la vorágine hizo percibirla como mucho más. Como legado del viaje, horas y horas de grabación esperan a nutrir futuras entregas de la saga. Y, aun por encima de eso, resta a cuantos integraron el equipo la sensación de haber empujado más lejos las fronteras del fenómeno "Fear and lauthing...", de haber conquistado nuevas gentes y superado nuevos desafíos.

Lubljana, Viena, Praga, Munich, Berna, Milán, Venecia...Deep, Toro, La Máscara y Cuntis posaron fugazmente su pie en todas ellas. Y así como la huella de su pisada será testigo indeleble de su presencia allí, la evocación de los momentos vividos las mantendrá vivas en su memoria.

Se cierra una página. Pero sólo para abrir otra.

Comienza la cuenta atrás hacia la gala navideña. Y, por altas que sean las expectativas, creedlo, resultarán desbordadas. El estreno del Episodio II será mero préámbulo de lo que allí espera, como se anticipará durante las semanas venideras. Joudini, Flank Sinnata, Robert Pitchum o Gaby Grant, entre otros muchos, se asomarán muy pronto a las páginas de este blog para unirse a la ya numerosa cohorte de superestrellas que jalonan el universo "Fear and lautihng...".

El fenómeno no se detiene. Pablicio, tampoco. Ni, desde luego, La Máscara. Halloween (perfecta ocasión a tales fines) acogerá un nuevo paseo del enigmático enmascarado por una conocida ciudad. Una que bien pudiera ser la tuya.

Vigilad, pues, las calles, a la espera de vislumbrar una espectral silueta que se dibuja sobre el horizaonte...



La Máscara, rezagada del resto de los miembros de la expedición, fue captada por un vídeoaficionado en el momento del embarque de regreso. Sorprende la naturalidad con que el resto del pasaje acoge su presencia. Y es que la proliferación de cámaras ocultas por doquier hacen que ya nadie se asuste de nada.

Wednesday, October 17, 2007

VENECIA¡¡¡¡¡¡ (SEGUNDA PARTE)
















Por más que el ímprobo e intensivo trabajo de rodaje acaparara la mayor parte del tiempo del equipo en la ciudad de las góndolas, hubo también margen para la holganza, para el pausado deleite de sus inigualables plazas y callejuelas, sus puentes y canales, su arquitectura decadente.

Venecia hechizó al grupo con el embrujo de sus gárgolas, cuya mirada imperturbable se cruzaba una y otra vez con la de La Máscara en un duelo hipnótico durante el que el tiempo parecía detenerse, expectante. Y en tal estado extásico permaneció la expedición hasta el momento mismo de la partida.

Iniciado camino, los ojos de todos ellos se mantuvieron fijos sobre la ciudad, hasta que su perfil devino apenas una línea en el horizonte. Y en ese último instante, un destello asomó en el rostro de la mismísima Máscara. La mortecina y postrera luz de Venecia había, pensamos, jugado con la nacarada piel del enmascarado para simular el correr de una lágrima.

Pero hay quien dice que no fue sólo un travieso rayo de luz el artífice de aquella escena con la que dejamos atrás, para siempre, a Venecia...















Pablicio aguardó paciente a que La Máscara se descabalgara de la góndola para compartir espacio con Deep. Su error estribó en no reparar que la tarifa 2X1 es patrimonio exclusivo de Telepizza. Bronca final, pues, con el gondolero, con desenlace en forma de pago en especie con sus gafas Ray-ban

















Ante la inagotable insistencia de los figurantes contratados, Deep y Toro no tuvieron más remedio que posar para la inevitable escena de grupo, entre la visible histeria de los agraciados















Deep, Tony Cuntis y Pablicio (ya despojado de sus Ray-ban, tras sufragar su paseo en góndola) posan con las últimas luces del día en plena Plaza de San Marcos mientras otro grupo de figurantes abandona la escena. ¿Fue por haber terminado el trabajo? ¿O más bien por la despiadada combinación de colores urdida por Cuntis para la ocasión?.






En esta secuencia, Deep y Toro discuten aspectos del rodaje mientras La Máscara sigue a lo suyo, engatusando a los bichejos alados de San Marcos. Entre tanto, Cuntis, fuera de escena, sembraba el pánico entre los viandantes con una nueva combinación, amarillo-magenta, que causó una furiosa estampida en la multitud.

Friday, October 05, 2007

AND, AT LAST, VENECIA HAS COMING¡¡¡¡¡¡
















Hoy el blog se viste de gala para acoger, con la solemnidad necesaria, la primera parte del momento más anheladamente esperado de los últimos tiempos. Porque por fin está aquí: ¡¡¡¡Venecia has arrived¡¡¡¡.

Como había sido planeado, la agonizante ciudad de las góndolas fue escenario de las más espectaculares escenas del episodio III. Pero ingrediente fundamental de tal propósito era, desde luego, la puntual atención por la ciudad a los compromisos adquiridos, que pasaban por cerrar al público desde primeras horas los lugares más emblemáticos de la villa para ponerlos a disposición del equipo de rodaje y del nutrido grupo de figurantes preparados para la ocasión.
Y así se hizo. Venecia se transformó así por unas horas en el gigantesco escenario de las peripecias fílmicas de Deep, Toro, Cuntis y La Máscara.

Lo imponente del resultado permite que las imágenes sustituyen a las palabras como glosa de lo allí ocurrido. Y esto es sólo la primera parte, señores. Aun resta mucho, mucho más.






Tras jurar y perjurar que nada había tenido que ver con el sabotaje al equipaje de Pablicio, La Máscara sufrió esta sorprendente transformación, que puso muy en duda el valor de su palabra.







El carisma de La Máscara ejerció una atracción magnética hasta sobre animales inferiores. Véase como ejemplo el asedio al enmascarado de este montón de palomas, ávidas de paladear su nacarada piel en plena Plaza de San Marcos





La Máscara se sintió a sus anchas en Venecia, donde parecía un turista más ataviado con el característico merchandising carnavalero. En esta reveladora secuencia, apenas atrae hacia sí una sola mirada en la abarrotada Plaza de San Marcos. La Máscara pasando despercibida...verlo para creerlo.