SUIZA, NUEVA CONQUISTA DEL FENÓMENO "FEAR AND LAUTHING..."

Terminados los fastos de conmemoración del primer aniversario del blog, llega el momento de retomar la glosa del periplo centroeuropeo del equipo de filmación.
La antepenúltima etapa de la expedición transcurrió por tierras helvéticas, repartiendo su tiempo entre Berna y Lucerna.
La ubicación del rodaje en espacios cerrados impidió esta vez la reiteración de las escenas de delirio entre los fans características de días anteriores. Con todo, la noticia de la arribada del equipo a ambas ciudades derivó en la inevitable aparición de miríadas de imitadores, ávidos de contrastar con sus fuentes el resultado de su transfiguración, como muestran las imágenes de más abajo.
No obstante, la más reseñable de las incidencias acaecidas durante la estancia fue, sin duda, la advertencia lanzada por Deep a Pablicio y La Máscara en torno a los efectos de la continuidad de su pugna sobre sus futuros papeles en la saga. La réplica de Toro tomaría la forma de burdo montaje fotográfico urdido, con auxilio de Tony Cuntis, con el propósito de aparentar una reconciliación que permitiera aplacar la ira de Deep sin necesidad de dar su brazo a torcer en la titánica contienda con su enemigo enmascarado.
Ante la impotencia de la treta para superar la inquisitiva y perspicaz mirada de Deep, la lucha viviría unas horas de fugaz tregua que pronto terminaría. Pero lo haría ya en la península itálica, donde el próximo post se situará para narrar nuevos avatares de la gesta fílmica.

Lo burdo del intento de simular la reconciliación entre La Máscara y Pablicio se hace patente con una simple mirada superficial: sólo Tony Cuntis sería capaz de elegir tan terrible combinación polo-jersey.
Con su llegada a Lucerna, la expedición causó la previsible aaprición en masa de imitadores de Juanhy Deep, como éste, retratado mientras narra a su novia la inminencia del encuentro con su ídolo con ojos cargados de ilusión infantil.
Las prisas por urdir el montaje reconciliatorio a la mayor brevedad llevaron a Tony Cuntis a descuidar las precauciones más elementales, como asegurarse de que La Máscara no estuviera presente durante sus vanos esfuerzos de suplantación.























