Monday, September 28, 2009

SANTA MONICA, INICIO DE LA 66















Santa Mónica, punto final de la 66 en su avance hacia el oeste, deviene punto de partida cuando se opta por recorrer la Ruta Madre en sentido inverso, caso de Deep y Cuntis.

El nombre de Santa Mónica evoca de inmediato imágenes de surferos, culturistas, vigilantes playeros y demás panoplia. Todo lo cual es cierto, pero con un matiz: quién espere topar allí con un paraíso tropical se llevará un buen chasco, pues la temperatura y el agua en las playas californianas son frescas, dada la influencia de la corriente oceánica de California y de los miles de hectómetros de gélida agua marina que ésta arrastra desde el norte. Con todo, es ésta una parada obligatoria para quien ponga su pié en Los Angeles. Su muelle de madera típicamente americano, sus grandes y cuidadas playas y toda la característica imaginería forman una estampa imprescindible para el visitante. Y en lo que toca a la 66, Santa Mónica marca el inicio del periplo hacia el este mediante la placa destinada a Will Rogers que puede encontrarse en la intersección entre Ocean y Santa Monica Boulevard. Situarse a su vera hace sentir un cierto vértigo ante lo que está por llegar. Sensación, a la postre, más que justificada.

Tuesday, September 22, 2009

CHICAGO















La conquista de la Ruta 66 hizo escala preliminar en Chicago, capital de Illinois. Una ciudad imponente, cuya colindancia con el Lago Michigan la convierte en costera, no obstante distar más de 1.000 kilómetros del Atlántico. La Michigan Avenue, sus enormes rascacielos y las vastísimas zonas verdes crean un conjunto impactante, donde el visitante puede abandonarse al disfrute y que la expedición usó para hacer acopio de las fuerzas precisas para acometer la gesta que restaba por delante.

La imagen de hoy, tomada desde la cima de la Hancock Tower, a 300 metros del pavimento, muestra la ribera sur del Lago Michigan, aunque la estampa bien pudiera ser confundida con la costa de un Oceano, antes de perderse en la inmensidad

Friday, September 04, 2009

FOTOS A LA PALESTRA















Tras digerir el impacto de 27 horas ininterrumpidas de viaje, a sumar a las 3.000 millas metidas entre pecho y espalda durante 11 días, llega el momento de comenzar a narrar en imágenes la conquista de la Ruta 66. Como preludio, una de las cimas gráficas de la singladura: cerca de Amboy, pueblo fantasma en el corazón del más espectacular tramo de la Ruta, el que traspasa la frontera de California para alcanzar Arizona, el Munstang posa en pleno desierto, bajo 47 grados de temperatura, ante la marca en el asfalto de la 66.
Toda la aventura, condensada en una sola imagen.