ARIZONA ES HISTORIA. BIENVENIDOS A NUEVO MEJICO

El trepidante ritmo de la singladura ha llevado a la expedición a atravesar de parte a parte todo el Estado de Arizona en el día de hoy.
El periplo comenzó en Kingman, previa visita al Museo de la Ruta 66, origen del mayor tramo de la ruta original aun en pié, que alcanza hasta Seligman. A partir de ahí, la Interestatal 40 ha devorado ya la carretera madre durante el resto de su curso por Arizona.
El camino de Kingman a Seligman por la 66, aunque desprovisto del aire salvaje y aventurero del tramo californiano, está tachonado de estampas impagables, que se cuentan entre las más bizarras del recorrido, como el Moai que preside una gasolinera de aspecto "vintage". Los principales puntos de paso son Williams y Flagstaff, en las que la Ruta es elemento omnipresente y alimenta un formidable mercadeo de variopinto merchandising.
Tras almorzar en Flagstaff, la expedición se dirigió a uno de los puntos fuertes del viaje: el cráter meteórico Barringer, cuya imagen imponente y sobrecogedora preside el post de hoy.
Las leyendas acerca de las rectas de Arizona han resultado ser estrictamente ciertas. Aquí, la Interestatatal es, en esencia, una línea hacia el horizonte que parece no tener fin mientras se abre paso entre desoladas zonas desérticas.
A esta hora la expedición descansa en Gallup, ya en el Estado de Nuevo Méjico, reponiendo fuerzas para la dura etapa de mañana. Etapa en la que, atención, se abandonará, por segunda y última vez, la 66 para alcanzar la gran, grandísima sorpresa del viaje. ¿Cuál será ésta? En la duda quedan ustedes, amigos, pero anticipo que no defraudará.
Buenas noches desde Nuevo Méjico...y miedo y asco allí donde estéis.
El camino de Kingman a Seligman por la 66, aunque desprovisto del aire salvaje y aventurero del tramo californiano, está tachonado de estampas impagables, que se cuentan entre las más bizarras del recorrido, como el Moai que preside una gasolinera de aspecto "vintage". Los principales puntos de paso son Williams y Flagstaff, en las que la Ruta es elemento omnipresente y alimenta un formidable mercadeo de variopinto merchandising.
Tras almorzar en Flagstaff, la expedición se dirigió a uno de los puntos fuertes del viaje: el cráter meteórico Barringer, cuya imagen imponente y sobrecogedora preside el post de hoy.
Las leyendas acerca de las rectas de Arizona han resultado ser estrictamente ciertas. Aquí, la Interestatatal es, en esencia, una línea hacia el horizonte que parece no tener fin mientras se abre paso entre desoladas zonas desérticas.
A esta hora la expedición descansa en Gallup, ya en el Estado de Nuevo Méjico, reponiendo fuerzas para la dura etapa de mañana. Etapa en la que, atención, se abandonará, por segunda y última vez, la 66 para alcanzar la gran, grandísima sorpresa del viaje. ¿Cuál será ésta? En la duda quedan ustedes, amigos, pero anticipo que no defraudará.
Buenas noches desde Nuevo Méjico...y miedo y asco allí donde estéis.

2 Comments:
será denver....
Jhuany Deep: recorres tú más eciudades en unos días que yo en toda mi vida.
otilia de la Fressange
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