Apenas recuperado el aliento y el sosiego espiritual, llega el momento de recapitular sobre lo que, por su magnitud, no pudo ser calibrado en el contexto de su vivencia inmediata y que sólo merced a la perspectiva que el tiempo otorga puede ser apreciado en su exacta dimensión.
La gala de estreno de "Fear and lauthing..." desbordó las expectativas más optimistas. El día señalado, ya desde las primeras horas del alba una extraña sensación impregnaba la atmósfera de la ciudad. Todo transcurría teñido de una suerte de automatismo, muestra de que el espíritu de sus gentes se hallaba, en realidad, muy lejos de los quehaceres ordinarios que en apariencia les ocupaban. La tensión fue in crescendo conforme las horas transcurrían hasta que, finalmente, 200, sólo 200, elegidos, designados por rigurosa invitación, comparecieron a su cita con la historia. La escenas de angustia y desesperación de las miríadas de fans que se habían agolpado ante las puertas de la Sala Capitol en un último intento de estar presentes rozaron lo dantesco. Pero incluso los más afectados terminaron por abandonar el lugar y tomar alguno de los numerosos trenes fletados para asistir el evento, conscientes de que su buen fin estaba por encima de cualquier otra posible consideración.
Los asistentes fueron recibidos con un cóctel de bienvenida que apuraron nerviosamente hasta que, tras algunos minutos, las luces se apagaron para dar paso al himno de la ceremonia: el ya mítico "Celebration" de Juanhy Deep, cuyos compases saludaron la subida al escenario del mismísimo Pablicio del Toro, convertido en maestro de ceremonias. Luego de los pertinentes saludos y agradecimientos a esponsors y anunciantes, llegó el momento de la verdad, precedido por una sucinta introducción a cargo de un circunspecto Juanhy Deep.
La pantalla se iluminó para dar paso a la road movie rodada por el indómito dúo de Las Vegas. Tras 25 minutos de proyección, los títulos de crédito comenzaron su desfile entre una cerrada y entusiasta ovación que arropó a los protagonistas durante su saludo a la concurrencia.
Luego de la degustación del exquisito catering preparado para la ocasión, perfecto momento para que los asistentes compartieran impresiones, acompañados por la selección musical de DJ Viktor, las luces volvieron a apagarse para dar paso al episodio piloto de "Fear and lauthing...la serie", momento en el que Jonnhy O´Reiro tomó de la pareja Deep-Toro un merecidísimo y de buen grado entregado relevo como protagonista absoluto de la velada.
Terminada la proyección, la música de DJ Prometeo interrumpió la interminable ovación iniciando la fiesta de cierre que se prolongaría hasta altas horas de la maadrugada, entre el delirio de los asistentes.
Y, agotada la velada, quienes allí estuvimos despedimos una noche irrepetible con la inequívoca sensación de que aquél no era un final. Sólo un comienzo.
Gracias a todos.

Como es obvio, el vestuario de la pareja Deep-Toro fue elegido por algún encarnizado enemigo
Pablicio saluda alborozado la subida al escenario del clásico espontáneo en busca de sus cinco minutos de gloria
Pablicio y DJ Prometeo se hacen arrumacos mientras Deep y O´Reiro ensayan unas originales sombras chinas
Pablicio del Toro y otros asistentes, embriagados...¿por la emoción?
Una censurable promiscuidad se apoderó de los asistentes. DJ Prometeo abandona a Pablicio para caer en brazos de Jonnhy O´Reiro

Algún desalmado convenció a Jonnhy O´Reiro de que el plato fuerte de la gala sería un concurso de imitadores de Sonny Crockett. Los resultados, a la vista están