LA CABRA TIRA AL MONTE (II)
Su abrumadora victoria en el certamen de vídeo del año hacía poco menos que inevitable la continuación de la saga de ejercicios de sinceridad de Pablicio en torno a los propósitos reales de su periplo americano.
Considerando las elevadas dosis de fatiga inducidas por el viaje hasta Los Angeles, la premura de Pablicio en abandonar el hotel a primeras horas de la mañana siguiente despertó de inmediato la suspicacia de Deep. Y, como constata el vídeo de hoy, sus sospechas estaban bien fundadas. No era sentir el latido de la megalópolis o percibir el espíritu de sus gentes lo que el héroe de Chantada anhelaba de modo tan apremiante, no. Su meta inmediata, ya percibida fugazmente en el traslado desde el aeropuerto merced a su especial predisposición, resultaba menos profunda y poética, pero infinitamente más reveladora de sus propósitos en la epopeya.
http://www.youtube.com/watch?v=xKMx5Re-LYo
Pero, cuidado, no eran éstos, en esta ocasión, como mentes pútridas y mezquinas pudieran pensar, los de sumergirse en el lodazal de corrupción e indecencia que tenía ante sí. Por el contrario, nuestro ídolo se presentía capaz de rescatar de allí a los ángeles caídos que, desprovistos de su fuerza de espíritu y pureza de corazón, se despeñaban fatalmente hacia su perdición. Y allá se dirigió , en aras a ello, con admirable desprecio del ilimitado disgusto y repulsión que la situación le inspiraba.
Y, sin embargo, una hora después todo había terminado. Pablicio salia solo¡¡. Por increíble que resultara, había fracasado. No te derrumbres, héroe¡¡¡. Otros necesitan del auxilio de tu coraje moral para huir de la perdición. Y sé que era ese el pensamiento que explicaba la extraña sonrisa con la que abandonaste aquel santuario del pecado, bien pertrechado de pruebas tangibles de su maldad, no obstante no haber triunfado en tu empeño..

4 Comments:
Yo soy también grandísimo aficionado a esos lugares. os recomiendo la ropa interior comestible: cómoda a la par que deliciosa
Pablicio no se rinde. De sitio en sitio de perdición, redimiendo almas. Y, de no lograrlo, haciéndose con numerosas evidencias de la presencia del mal. Déjame ayudarte, Pablicio, que es mucho trabajo para un solo hombre.
Deixa que Pablicio se desfogue neses antros, Juanhy, que como non o faga, boa espérate polas noites, como non merques un eficaz cubrecus para porte a cuberto.
CALUMNIAS, pablicio e casto e puro, as súas aficcións son a oración , a abstinencia ( e ir de putas)
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